Estamos pues en Tagaytay: una alegre ciudad apoyada sobre la cresta que mira desde un lado el valle hacia la provincia de Cavite y la metrópolis de Manila y, desde el otro, permite admirar el lago Taal con el volcán al centro… Y es aquí, en Tagaytay, que el Movimiento de los Focolares construyó, durante estos 45 años, una de sus ciudadelas: la Mariápolis Pace (Paz).
En estos días se ha realizado el encuentro de los responsables del Movimiento de los distintos países del continente. Es la ocasión para un intercambio de experiencias y de perspectivas futuras. Vital la aportación de la presidenta y del co-presidente que en los momentos de diálogo y en los encuentros con los representantes de los distintos países intervienen para asegurar una plena comunión y fidelidad al carisma de Chiara, mostrando, al mismo tiempo una gran capacidad de discernimiento para su realización ya sea en el actual momento histórico que en el ámbito asiático.
Pero merece la pena recorrer las etapas fundamentales de la historia del Movimiento de los Focolares en Filipinas. Eran cinco los miembros del Movimiento de los Focolares que desembarcaron en Manila en febrero de 1966, después de un viaje venturero que los condujo a detenerse en Pakistán, India, Myanmar y Tailandia. Si en el aeropuerto, por un error, nadie fue a esperarlos, sin embargo el focolar ya era conocido gracias al trabajo pastoral de algunos religiosos que, habiendo conocido la espiritualidad en Europa, hablaron de ella en el archipiélago filipino. El desarrollo inicial fue, por lo tanto, más allá de las más positivas expectativas, gracias también a la bendición del Card. Rufino Santos, quien había pedido personalmente a Chiara Lubich la apertura de un centro del Movimiento en Manila.
Esta fue la primera presencia estable en Asia. Desde aquí, en los años sucesivos, los Focolares habrían llegado a Hong Kong y Corea en 1969, a Japón, Australia, Taiwán, Pakistán en los años setenta y a India y Tailandia, respectivamente, en 1980 y en 1981.
Ya en las primeras semanas los focolarinos fueron invitados a Tagaytay, donde una de las parejas que los había conocido, les donó una parcela de tierra. Fueron a verla y quedaron encantados por el paisaje. No sólo aceptaron la oferta, también aprovecharon para dar una vuelta en el lago. Regresaron a Manila y el día después, leyeron que durante la noche el volcán Taal estalló con una erupción importante.
Pero a este punto Tagaytay era ya punto de referencia. Se construyó el Centro Mariápolis y, lentamente pero con regularidad, se iniciaron también otras pequeñas construcciones para la formación de los miembros del Movimiento. Para completar el Centro Mariápolis contribuyó Chiara Lubich en primera persona, que donó parte de la suma del premio recibido en Londres por la fundación Templeton en 1977.
Durante estos años, partiendo de un pequeño centro se desarrolló una verdadera ciudadela testimonio que comprende focolarinos, centros de formación para jóvenes, seminaristas, sacerdotes. Hay algunas pequeñas empresas artesanales, que permiten a los habitantes auto-sustentarse. Algunas familias se han trasladado establemente y ahora la ciudadela se ha convertido en una meta turística para los habitantes de Manila.
Dos, de todos modos, son los aspectos significativos en el contexto asiático: el del diálogo con las religiones y el social.
(continúa…)
Roberto Catalano


Carissimi,
I accompany you with my prayer.
Sr. Miriam Fromaget SSpS-Rome
La mia gioia è molto grande di poter participare di questa straordinaria Storia…, sentivo proprio che dovevo ringraziarvi per questa opportunità, fra di noi ora non esiste più le distanze siamo tutti insieme!… Desi – Brasile