Del 29 al 31 de enero, la última escala en el archipiélago. Una hora y quince minutos de vuelo, y de Manila se llega a Cebú.
Dejamos Luzón para aterrizar en el archipiélago de Visayas, del que la ciudad de Cebú —la primera por población e importancia después de Manila— es la capital. Se encuentra en una isla angosta, de 225 kilometros de largo de norte a sur y rodeada por 167 islas más pequeñas. Aquí se habla el Visayas, a menudo denominado Cebuano.
Al llegar al aeropuerto, María Voce y Giancarlo Faletti son recibidos personalmente por el Vice Director del Aeropuerto Internacional de Mactan y por un festivo grupo de los Focolares.
Los primeros encuentros significativos son aquellos con las dos comunidades de los Focolares que trabajan en Cebú y en Davao, y con un grupo de dirigentes del Movimiento, en representación de las diversas ramas y realidades de los Focolares en la parte meridional de Filipinas. Refiriéndose en particular a las Filipinas, y al hecho de que también se las llama “la Perla de Oriente”, Maria Voce los anima a transformarlas en “un collar de perlas unido por el amor recíproco”.
El domingo 31 de enero, en el Gran Convention Centrer de Cebú, se reúnen por primera vez unos 850 miembros de los Focolares del sur de Filipinas. Vienen de muchas islas, muy diferentes: Cebú, Negros, Samar, Bohol, Panay, Leyte y Mindanao. El encuentro es realmente intercultural e interreligioso —por la presencia de un grupo de trece musulmanes— y, al mismo tiempo, ecuménico, por la participación de tres pastores de la UCCP (Iglesia Unida de Cristo en Filipinas, por su sigla el inglés, NdT).
María Voce y Giancarlo Faletti, después de un momento de preguntas y respuestas con algunos miembros de diversas comunidades, concluyen con sus impresiones de Filipinas. Refiriéndose a su visita a la famosa Basílica del Santo Niño, cuya imagen es muy venerada y querida por los cebuanos, y comparándola con los filipinos, un pueblo joven y lleno de frescura, Maria Voce recuerda las palabras de Jesús: “Dejen que los niños vengan a mí”.
Roberto Catalano
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Che bello l’incoraggiamento di Emmaus ai nostri di Cebú e dintorni! “Una collana di perle legata dall’amore reciproco”.Anche noi dovremmo fare cosí dato che siamo anche noi dispersi! Grazie! Mi ci metto!
…con grande gioia stiamo seguendo il vostro viaggio che ci ha arricchito della cultura asiatica. Ringraziamo Dio di questo servizio internet che ci rende ancora di piu’ una famiglia unita nonostante sparsa in tutto il mondo. Siamo con voi nella prossima tappa in Thailandia!
…Fides, Magdalena, Alcar, Ana e Dono